El
mercado de trabajo está marcado por el desempleo, bajos salarios, trabajo
precario e informalidad, un panorama que tiende a agravarse con la escasa
participación de la fuerza laboral en programas de capacitación y
adiestramiento. En un momento en que la prioridad de las empresas es sobrevivir
en el mercado y cubrir la nómina, la capacitación ha pasado a segundo o tercer
lugar.
Pero esta elección puede resultar más cara a
largo plazo para las empresas y para el conjunto de la economía, advirtieron la
Presidenta de la Asociación Mexicana de Capacitación, y el Director General de Vedior
México, compañía de recursos humanos.
De entre la planta productiva establecida en
el país, sólo las empresas grandes de capital nacional, como Telmex y Bimbo, y
las compañías transnacionales, entre las que destacan farmacéuticas y de
alimentos, disponen una partida especial de sus presupuestos para capacitación.
En cambio, 90% de las empresas, que son de tamaño pequeño y mediano, ignoran
esa actividad.
Podría darse por un hecho que los 26.9
millones de personas que se desempeñan en empresas micro, pequeñas y medianas,
del sector privado, equivalente a 65% de la población ocupada, no reciben
ninguna capacitación.
La inversión de una empresa en programas de
capacitación varía según el tamaño y el tipo de actividad, comentó el Director
de Latin American Speakers, pero generalmente las grandes compañías
destinan por lo menos 5% de su presupuesto anual. Los beneficios a patrones y
empleados también varían, pero "en mis años de experiencia he visto que
las ventas y las utilidades pueden crecer hasta en 30%". La falta de
personal suficientemente calificado se extiende a toda la fuerza laboral del
país, lo que implica operarios, profesionistas, mandos medios y directivos.
De por sí es negativo para una economía que
los gastos en el mejoramiento de las competencias laborales sean bajos o nulos,
pero es igualmente lamentable que los escasos esfuerzos sean de mala calidad,
dijeron los expertos.
"Para mejorar el desempeño de un
empleado no basta con un curso, se requiere de todo un programa de varias
sesiones, ya que la gente no aprende a la misma velocidad, se necesitan varios
intentos". Otro problema consiste en que los patrones no ven ningún
resultado en su negocio, debido a que seleccionaron erróneamente al
capacitador, generalmente porque su criterio fue contratar el servicio más
barato.
Debido al desempleo, profesionistas de más de
40 años de edad han encontrado en la capacitación una forma de ocuparse, pero
no necesariamente garantizan buenos resultados. Además, es necesario distinguir
el tipo de instrucción que se imparte. "Algunas empresas ofrecen
'entrenamiento' a sus empleados para que aprendan a manejar una máquina, pero ese
conocimiento no va a servir para que hagan otras funciones o trabajen en otra
empresa", lo que no implica que el trabajador está suficientemente
capacitado.
Fuente: El Financiero, lunes 23 de mayo


