La Cámara de Diputados derogará las reformas
a la Ley del Impuesto Sobre la Renta, que entrarían en vigor el primero de
enero de 2006, para evitar gravar las prestaciones salariales, lo que implica
que ya no bajará la tasa de dicho impuesto y que se cancelará la simplificación
en el cálculo del ISR.
Es un hecho que las enmiendas realizadas en
noviembre del año pasado quedarán sin efecto en los próximos días puesto que la
mayoría opositora en San Lázaro y en el Senado de la República impulsa que así
sea.
El perredista Miguel Alonso Raya, presidente
de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara Baja, aseguró que los senadores
del PRI, que a decir suyo ya asumieron el compromiso de respaldar los acuerdos
del Congreso del Trabajo, junto con los del PRD habrán de ratificar la posición
de los diputados.
Si bien hay panistas que están en contra de
derogar la reforma y únicamente posponer su entrada en vigor para el primero de
enero de 2007, como es el caso de Gustavo Enrique Madero Muñoz, presidente de
la Comisión de Hacienda y Crédito Público, el grueso de la diputación de Acción
Nacional se sumará al acuerdo opositor.
El decreto por el que se derogan las citadas
reformas se aprobó ayer de manera unánime por la Comisión de Trabajo y
Previsión Social, y se espera que la Comisión de Hacienda lo ratifique el
próximo miércoles, a fin de turnarlo de inmediato a la Mesa Directiva para su
discusión y segura aprobación por parte del pleno cameral.
No bajaría la tasa
Madero Muñoz acusó de mentirosos a los
diputados de oposición por manipular la información para poder "decir que
están defendiendo los intereses de los trabajadores, cuando en muchos casos lo
que hay es un perjuicio".
Si se derogan los cambios, dijo, el riesgo es
que "no se avanzará en la simplificación, ni en la baja del ISR a 25%, que
es una tasa muy competitiva", y si sólo se pospone su entrada en vigor
para el 2007 "tendremos tiempo para que la gente le entienda, e incluso
para poder hacer las modificaciones que mejoren la reforma. Pero no hay que
echarla para abajo, porque entonces sí tendríamos que empezar de cero".
E insistió en la defensa de los cambios
"aprobados por todos los diputados" en noviembre del año pasado
porque así habría "una tremenda simplificación. En vez de tener tres
tablas, de 16 tramos, tendríamos una sola tabla, de dos tramos".
Ello significa, amplió, que los trabajadores
que ganen hasta 76,000 pesos anuales estarían exentos del ISR; aquellos que
perciban hasta 2.5 millones de pesos, pagarían 25%, y los de más de 2.5
millones de pesos pagarían una tasa de 28%.
"Eso es todo. Es una simplificación
canija, para como está ahora (el cálculo actual del ISR de las personas
físicas) que es una monserga, con un costo altísimo para las empresas".
Enrique Burgos (PRI), presidente de la Comisión de Trabajo, explicó que el dictamen aprobado ayer plantea la derogación de las reformas citadas porque "gravaban prestaciones salariales y sociales como vales de alimentos, de despensa, jubilaciones y que fluctuaban entre 1 y 8% de carga adicional en dinero en efectivo".
Fuente: El Economista, viernes 23 de septiembre


