El quedarse sin trabajo es uno de los eventos
más perturbadores que tienen lugar a lo largo de la vida, consideran
especialistas.
Después de varios años de ser directora de
crédito en un banco, Ana Luisa tuvo diferencias con su jefe y fue despedida. La
empresa como agradecimiento a su desempeño le pagó el servicio de outplacement
, consistente en dotar de asesoría y apoyo sicológico al empleado despedido.
Ella cayó en un estado anímico depresivo y
enfrentó problemas de autoestima que gracias al apoyo de un sicólogo industrial
superó. Éste, junto con otros profesionales, la indujeron a resaltar sus
habilidades y competencias, a formar su red de contactos y a crear un
currículum vitae de alto impacto; hoy, gracias a este esfuerzo ocupa la
vicepresidencia de uno de los tres bancos más grandes de México.
Esta historia se repite de forma cotidiana
entre las empresas mexicanas en todos los sectores productivos que enfrentan un
entorno económico cambiante y difícil.
La rotación cada vez más creciente de
empleados, las fusiones, las adquisiciones y la innovación tecnológica obligan
a estas compañías a despedir personal e implantar el programa outplacement para
atenuar el impacto negativo y mantener el ambiente laboral.
El outplacement fue aplicado por primera vez
en Europa en los años 90 para suavizar el impacto del despido de un empleado.
El método consiste en proporcionarle al trabajador despedido no sólo su carta
de buena conducta o recomendación, sino dotarle de elementos suficientes para
obtener en poco tiempo otro empleo remunerado.
A decir de Liliana Blok, directora general de
la firma de recursos humanos Back to Businness, este es un servicio que las
empresas contratan de forma externa, por lo que hoy en día sólo 1% de las
compañías en México lo utiliza.
Admite que quien hace uso de esta herramienta
es porque está preocupada por diversos efectos que ocasiona el despido a la
compañía: un clima organizacional hostil, pleitos legales y por consecuencia
una mala imagen.
"Las empresas mexicanas se preocupan más
por su imagen, ya que buscan ser un buen empleador, ser socialmente
responsables al interior de la compañía y con su comunidad", dice Blok.
Al respecto, Víctor Ruiz, director general de
la Organización para el Fomento y la Promoción de la Responsabilidad e
Innovación Social Empresarial (RISE), admite que el outplacement crea
oportunidades, las cuales pueden generar nuevas redes de valor, al habilitar a
los empleados cesados para trabajar al lado de sus ex compañeros laborales,
pero ahora como aliados o socios.
Asegura que este programa es una opción para
que las empresas practiquen la responsabilidad social.
"En un mundo de constantes cambios y
altamente competitivo, cada vez resulta más difícil garantizar la estabilidad
de un puesto de trabajo a largo plazo. No obstante, existe una herramienta
capaz de atenuar los efectos negativos de un despido inesperado: el
outplacement", destaca el directivo.
Añade que ya desaparecieron aquellos tiempos
en los que trabajar en la misma empresa por espacio de 20 ó 30 años era no sólo
posible, sino incluso normal y parte de las expectativas del empleado. En la
actualidad, dice, factores como la globalización, la competitividad creciente y
la necesidad de adaptarse a mercados cada vez más cambiantes repercuten
desfavorablemente en lo que en épocas pasadas fue para el trabajador promedio
una trayectoria profesional lineal.
Para el empleado, las consecuencias
sicológicas de un despido pueden ir desde la ansiedad hasta la depresión,
pasando por daños a la autoestima, culpa, ira, e incluso síntomas sicosomáticos
como la hipertensión.
Muchos especialistas consideran la pérdida de
empleo como uno de los eventos más perturbadores que tienen lugar a lo largo de
la vida.
Entorno cambiante
María Fernanda Hill, directora de Diseño de
Negocios de Manpower México, coincide en que la utilización del outplacement se
está dando porque los modelos de negocio están cambiando. "Antes las
personas tenían ´un empleo para toda la vida´, ahora viven diferentes
experiencias laborales".
Afirma que lo que hace la gente, dónde
trabaja y las habilidades que se requieren para triunfar, están cambiando.
Los individuos ahora enfrentan nuevos retos
en sus carreras, tienen mayor número y complejidad de necesidades, expectativas
más altas y deben tomar más decisiones en menor tiempo; en tanto, las empresas
deben ser más ágiles, más rentables y contar con los mejores elementos.
"El mundo del trabajo tal y como lo
conocemos cambia de fondo, gracias a los avances tecnológicos, las variaciones
demográficas, la globalización y otros factores. Un trabajo de por vida o
trabajar de las 9 a 18 horas, ya no son la norma", asevera.
Hill detalla que ante este panorama las
empresas de recursos humanos ayudan a empleadores y empleados a adoptar nuevos
enfoques y triunfar ante el cambiante mundo laboral.
Hoy esta empresa otorga servicios de
contratación permanente, temporal y por contrato; evaluación y selección de
personal; entrenamiento, outplacement; outsourcing y consultoría.
Sectores como el farmacéutico,
telecomunicaciones, la banca y de productos de consumo emplean con más
periodicidad este programa por el intenso proceso de fusión que viven.
Entre las empresas que utilizan el
outplacement están: IBM de México, GE Capital México, Cisco, Danone, la
embajada de Estados Unidos, Hewlett Packard, Johnson, Laboratorios Roche y el
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
Fuente: Universal, lunes 27 de marzo