Cuentan los
antiguos griegos que Cronos se comía a sus hijos para evitar que algún día lo
destronaran.
Miles de
años después, en los centros laborales, muchos jefes actúan de manera parecida
y, sin darse cuenta, emulan a ese personaje mitológico, al bloquear a sus
subalternos, por temor a ser desplazados, lo que especialistas han denominado
"síndrome de Cronos".
"Al
ejercer su poder frena el desarrollo de los subordinados en el área a su
cargo", explicó Clemente Vera, analista de la consultoría Factor
Intelectual.
El
"síndrome de Cronos" puede presentarse en jefes de cualquier empresa,
sin distinción de edad, sexo o condición.
"Jefes
que llevan años en el mismo puesto, de 8 en delante, es posible que sin saberlo
sufran el 'síndrome de Cronos'", refirió Vera.
Una persona
con poder dentro de una organización puede sentir el deseo de aferrarse a él de
una manera enfermiza, lo que lo lleva a tomar medidas de boicot frente a
cualquiera de sus subordinados que demuestre mayor talento y conocimiento,
afirmó por su lado Guillermo Martínez, psicólogo y pedagogo.
El
"síndrome de Cronos" ocurre con mayor frecuencia en personas con poca
preparación académica, mayor antigüedad en la empresa, y gente que padece un
alto nivel de inseguridad, agregó.
Un empleado
que percibe este tipo de acciones se siente frustrado y su rendimiento decae,
lo cual impacta en la productividad de la compañía, puntualizó Vera.
Liliana
Esquivel, consultora de recursos humanos de la firma AON Intergamma, sugirió
que la concentración del poder en una sola persona dentro de una compañía puede
propiciar que aparezca el "síndrome de Cronos, y para evitarlo sugiere
evaluar a los empleados con indicadores de desempeño.
Fuente: Reforma, jueves 27 de julio


