La productividad laboral en México es "pobre", entre otras cuestiones por el bajo nivel educativo de la población, el estancamiento registrado por las empresas, hasta 2005, en modernización tecnológica, y la falta de una reforma laboral.
Además, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señalan que nuestro país se ubica en el sitio 34 en competitividad de capital humano, de un total de 45 naciones.
El Imco, que dirige Roberto Newell García, dice que lo más preocupante es que en los últimos años el costo de la mano de obra mexicana ha aumentado más que su productividad.
Igualmente, en las empresas es común ver que el aumento a los salarios se otorga no por incrementos en la productividad del trabajador, sino por su antigüedad. Señala que la "pobre" capacitación que dan las unidades productivas a su mano de obra, es una de las principales causas de las pocas ganancias en productividad de los trabajadores en nuestro país.
Advierte que sólo 10% de los obreros cuentan con la posibilidad de recibir capacitación por parte de su empresa, mientras que en la mano de obra calificada el porcentaje aumenta a 30; en el segmento de mandos superiores baja a 25, y en los trabajadores con carrera técnica sube a 60%.
Incluso, apunta el Imco, el nivel de capacitación de las empresas mexicanas a sus trabajadores es "muy pobre" con relación a los países de América Latina.
El organismo dependiente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN) indica que en el país existe una gran distancia entre la remuneración recibida por el trabajador y el costo real para la empresa.
Los aumentos salariales en México casi nunca representan un premio a los incrementos en productividad, lo que sí sucede, por ejemplo, en China.
En el país, anota, la fuerza laboral se emplea en más de 90% en sectores de uso intensivo de la mano de obra y en más de 95% en industrias de baja tecnología.
Bajo nivel educativo
Sobre el nivel educativo de la población de 15 años y más, se tiene que 10% no cuenta con ninguna instrucción educativa; 18% tiene primaria incompleta y 20% completa; 17% terminó preparatoria o vocacional, y 11 concluyó sus estudios de licenciatura.
Esos porcentajes revelan que el nivel educativo en el país aún es bajo, situación que se refleja en nuestra mano de obra.
A su vez, el CEESP señala que para incrementar la productividad laboral -la cual impacte positivamente en el poder adquisitivo de los trabajadores-, es urgente que se realicen los cambios a la Ley Federal del Trabajo (LFT).
Ello, dice, para incluir criterios de productividad y que a los trabajadores se les aumente el salario no únicamente "por antigüedad".
También se requiere reemplazar la obligación de las empresas a registrar sus programas de capacitación con el gobierno, por otro proceso menos burocrático; otorgar un incentivo fiscal a las firmas que capaciten a su personal; poner un mayor énfasis a la educación técnica mediante incentivos como becas o créditos blandos, y propiciar un mayor contacto entre universidades y negocios, expone el Centro.
En tanto, el Imco establece cuatro objetivos para la modificación de la LFT: incrementar la productividad laboral, las percepciones y la generación de empleos en la economía formal; estimular la inversión en capacitación y adiestramiento de los trabajadores; impulsar la movilidad geográfica y funcional de los empleados, y desarrollar un sistema de seguridad social auto-sustentable, portátil y de calidad.
Fuente: Financiero, miércoles 24 de enero


