Un comisionista y "propinero" pueden acceder a un ingreso más alto que una persona que trabaja a cambio de un salario, según las estadísticas de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2006.
Del total de hogares que reciben ingresos por comisiones y propinas, 49 por ciento gana más de 8 salarios mínimos, equivalente a 12 mil pesos mensuales. En tanto, del total que trabajan para un patrón como asalariado, 37 por ciento tiene ingresos de este nivel.
Las estadísticas señalan, sin embargo, que muy pocas familias tienen acceso a ingresos por comisiones. Mientras que 19.8 millones de hogares reciben ingresos por sueldos y salarios, 2 millones ganan comisiones y propinas.
Arturo Alcalde, abogado laboral aseguró que el hecho de que un "propinero" o comisionista gane más que un asalariado es un claro ejemplo de la precariedad del empleo que prevalece en el País.
Ser comisionista en México no es un honor, dijo, es la cara de la explotación a cambio de un ingreso mayor que el promedio, pero sin las prestaciones de Ley.
A pesar de que en 2005, el IMSS determinó que los trabajadores bajo esta modalidad deben ser afiliados al organismo, el cumplimiento a esta disposición ha sido parcial.
Liliana Espinosa, ejecutiva de reclutamiento de la consultora Vedior México aseguró que el crecimiento del empleo por comisiones o propinas se debe al problema del desempleo que ha prevalecido por años.
"Las empresas aprovechan esta coyuntura y ofertan empleos de este tipo, donde el trabajador las lleva de perder, porque aunque aparentemente puede tener un ingreso interesante, a la larga, pierde porque no tiene los elementos para apostar por algún tipo de crédito y tampoco abona nada para su retiro", comentó.
Espinosa afirmó que la 'changarrización' fomenta el empleo por comisiones o propinas.
"Este tipo de trabajos no es ilegal, pero se requiere una regulación por parte de la autoridad para que las empresas no abusen de este esquema que solamente precariza el empleo", explicó.
Juan es mesero de un restaurante de comida italiana. Labora por lo menos nueve horas diarias y descansa un día a la semana. El 80 por ciento de su salario se basa en propinas y asegura que le va bien.
"Al mes sacó aproximadamente unos 10 mil pesos de salario, la mayor parte de las propinas de los clientes. Y cuando me va mejor hasta 12 o 13 mil pesos, aunque el costo es no tener mayores prestaciones", indicó.
Fuente: Reforma, martes 24 de julio
Del total de hogares que reciben ingresos por comisiones y propinas, 49 por ciento gana más de 8 salarios mínimos, equivalente a 12 mil pesos mensuales. En tanto, del total que trabajan para un patrón como asalariado, 37 por ciento tiene ingresos de este nivel.
Las estadísticas señalan, sin embargo, que muy pocas familias tienen acceso a ingresos por comisiones. Mientras que 19.8 millones de hogares reciben ingresos por sueldos y salarios, 2 millones ganan comisiones y propinas.
Arturo Alcalde, abogado laboral aseguró que el hecho de que un "propinero" o comisionista gane más que un asalariado es un claro ejemplo de la precariedad del empleo que prevalece en el País.
Ser comisionista en México no es un honor, dijo, es la cara de la explotación a cambio de un ingreso mayor que el promedio, pero sin las prestaciones de Ley.
A pesar de que en 2005, el IMSS determinó que los trabajadores bajo esta modalidad deben ser afiliados al organismo, el cumplimiento a esta disposición ha sido parcial.
Liliana Espinosa, ejecutiva de reclutamiento de la consultora Vedior México aseguró que el crecimiento del empleo por comisiones o propinas se debe al problema del desempleo que ha prevalecido por años.
"Las empresas aprovechan esta coyuntura y ofertan empleos de este tipo, donde el trabajador las lleva de perder, porque aunque aparentemente puede tener un ingreso interesante, a la larga, pierde porque no tiene los elementos para apostar por algún tipo de crédito y tampoco abona nada para su retiro", comentó.
Espinosa afirmó que la 'changarrización' fomenta el empleo por comisiones o propinas.
"Este tipo de trabajos no es ilegal, pero se requiere una regulación por parte de la autoridad para que las empresas no abusen de este esquema que solamente precariza el empleo", explicó.
Juan es mesero de un restaurante de comida italiana. Labora por lo menos nueve horas diarias y descansa un día a la semana. El 80 por ciento de su salario se basa en propinas y asegura que le va bien.
"Al mes sacó aproximadamente unos 10 mil pesos de salario, la mayor parte de las propinas de los clientes. Y cuando me va mejor hasta 12 o 13 mil pesos, aunque el costo es no tener mayores prestaciones", indicó.
Fuente: Reforma, martes 24 de julio


